Sobre la toma de conciencia frente al abuso y maltrato en la Vejez

En el año 2012, la Organización de las Naciones Unidas, decidió designar el 15 de junio como el Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, entre otros propósitos, para invitar a los Estados miembros, las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, así como a la sociedad civil, incluidas organizaciones no gubernamentales y particulares, a que propicien escenarios de colaboración y atención hacia los adultos mayores que puedan encontrarse en situaciones de vulnerabilidad.

 La población mayor representa un tesoro invaluable para la humanidad, es por esto que los adultos mayores deben ser partícipes activos en el desarrollo de la sociedad, teniendo en cuenta entre muchos otros elementos positivos, sus experiencias de vida, su visión del mundo y su sabiduría normalmente adiestrada con el paso del tiempo.

 No obstante lo anterior, muchos adultos mayores en el mundo, se encuentran en situaciones de inmensa vulnerabilidad frente a las diferentes situaciones que se presentan en el cotidiano vivir, lo que en muchas ocasiones les impide una participación activa en los diferentes ámbitos de edificación de nuestra sociedad. Hoy por ejemplo, nos enfrentamos como sociedad a una pandemia que coloca en una representativa situación de riesgo a nuestra población mayor.  La cual, como ha indicado el Secretario General de las Naciones Unidas, en su mensaje por la conmemoración del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, “Más allá de su impacto inmediato en la salud, la pandemia coloca a las personas de edad en una situación de mayor riesgo de pobreza, discriminación y aislamiento”.

 Por tal motivo, se hace necesario fijar la mirada en nuestra población mayor, procurando mejorar las circunstancias de carácter social que puedan impedir su adecuado desarrollo integral. Así, como mantener un enfoque permanente y de relevancia en nuestros mayores, como objetivo fundamental de nuestro Estado Social de Derecho.

 En un día como hoy, vale la pena recordar que en Colombia, contamos con un marco regulatorio que procura la protección, promoción y defensa de los derechos de los adultos mayores, el cual, se desarrolla en principio, a partir de la ley 1251 de 2009, por medio de la cual, se enunciaron diferentes disposiciones para proteger y promover los derechos de los adultos mayores, orientando políticas que tengan en cuenta el proceso de envejecimiento y propiciando la generación de programas por parte del Estado, la sociedad civil y la familia, que pretendan una adecuada atención y desarrollo integral de las personas en su vejez. De igual forma, en el año 2017, la ley 1850 estableció una serie de medidas de protección al adulto mayor, las cuales, van desde la implementación de la ruta de atención inmediata y comunicación frente a maltratos contra el adulto mayor, hasta la penalización del maltrato intrafamiliar por abandono. Empero los esfuerzos de nuestra legislación, existen muchos personas mayores en condiciones de vulnerabilidad, debido en parte a diferentes factores biológicos y sociales, determinados por diferentes circunstancias de índole económico, familiar y de acceso a diferentes servicios, principalmente de salud.

  Es así, como puede observarse que buena parte de la población adulta mayor presenta diferentes necesidades insatisfechas en nuestra sociedad, muchas veces relegados por el abandono de un sistema que no siempre cuenta con los recursos suficientes para su adecuada atención y que necesita de la solidaridad de las personas para seguir manteniendo una adecuada prestación de servicios esenciales a dicha población.

  Muchos de nuestros adultos mayores viven en regiones deprimidas y/o geográficamente apartadas de las urbes, donde el acceso a los diferentes servicios es más difícil, lo que acrecienta aun más su situación de vulnerabilidad.

  En este sentido, es importante reflexionar sobre el abuso y el maltrato hacia la vejez, que no solo se pueden representar en acciones directas en contra de la población mayor, sino también, en la omisión de acciones tendientes a su protección y atención integral. En mayor grado, cuando esta se encuentre en condiciones de vulnerabilidad.

 

 La conmemoración del 15 de junio, debe servir para darle mayor relevancia a nuestros mayores y darnos cuenta que vale la pena fijar la atención en este segmento tan importante de nuestra población, esa que constituye la historia viva de nuestros pueblos y que con pujanza ha sabido avanzar en el camino de la vida, sembrando los principios y valores que aún hoy siguen construyendo nuestra sociedad. Población que sigue aportando inmensos conocimientos y experiencias de gran valía a nuestra humanidad.

 

Jesús David Londoño Bedoya

Director Ejecutivo

Redes de Solidaridad